La raíz de todo
En este post no vamos a hablar solamente de lo económico, vamos a tratar la cuestión desde la raíz. Un buen diseño de logotipo no solo tiene que encajar en tu presupuesto y en los estándares de tu marca. Tiene que ser útil y estar correctamente diseñado. No podemos pretender que con un presupuesto de 50 euros salga un logo de la ostia. Todo requiere tiempo.
Muchas veces, cuando digo que un logo básico cuesta como mínimo entre 200 y 250 euros, la gente me responde: “Uf, se sale de mi presupuesto”. A lo que contesto lo mismo que explico en este post: un buen logo requiere de muchos aspectos técnicos. Claro que la IA puede hacerlo, o tu primo en Canva, pero otra cosa distinta es que esté bien hecho.
Si decides acudir a un profesional del diseño gráfico para crear tu logotipo, deja que esa persona trabaje. Escucha sus razones y argumentos, tal como esa persona ha hecho previamente contigo. Si un diseñador te presenta ciertas propuestas para tu logotipo, será por algo, ¿no crees?
Detrás de una propuesta hay horas de investigación, pruebas que no ves porque han resultado fallidas —ya sea por cuestiones estéticas o técnicas—. No es simplemente sentarse frente al ordenador y que la inspiración aparezca mágicamente. No es como darle un prompt a una IA y pedirle un logo con una florecilla para tenerlo listo en un minuto, más o menos.


Detrás del presupuesto de creación de un logo, todo lo que no se ve
Hay que valorar el tiempo que invierte la persona que está detrás de la pantalla. Piensa que debe cubrir gastos mensuales ligados a su trabajo: programas (Adobe no es nada barato), la cuota de autónomo, las suscripciones a bancos de recursos, y muchas otras cosas que el cliente no ve.
Por esa misma razón, cuando definas un presupuesto, piensa también en todo lo que esa persona debe cubrir.
En mi caso, aunque tenga claro cuál es la base de presupuesto para este tipo de trabajos, siempre pregunto cuál es el presupuesto del cliente. Dependiendo de su respuesta, explico qué se puede hacer con esa cantidad. Al final, esto es la ley del más fuerte: puedes tener un presupuesto establecido, pero si nadie lo acepta, vas a pasar hambre.
Por eso, cuando alguien me contacta para saber cuánto le costaría el logo de su marca, primero le explico el precio real y detallo todo lo que incluye el proceso: la investigación, las propuestas cromáticas, las tipográficas, las primeras pruebas, etc. Le explico también que siempre trabajaremos de la mano: haré mi parte del proyecto y se lo iré trasladando para que participe activamente y sepa siempre qué se está haciendo.
Por qué no todo es posible
(ni recomendable) en un logotipo
Si el presupuesto no alcanza para cubrir todo esto, le explico que habrá que recortar horas y optimizar al máximo el tiempo para lograr el objetivo. También que será necesario sacrificar alguna parte del proceso, ya sea el libro de estilo o las variantes del logotipo.
Al final, hay que tener muy claro que estás hablando con un profesional. No se puede pretender que siempre se haga exactamente lo que el cliente quiere, porque —siento ser yo quien lo diga— el cliente no siempre tiene la razón.
Al cliente hay que enseñarle el porqué de cada decisión, hacerle entender que eres un profesional y que eres el primero interesado en que el proyecto salga bien. Pero también que no se puede crear una obra de arte en un logotipo.


¿Qué hay que tener en cuenta para crear un buen logotipo?
- Que no tenga excesivos detalles, ya que esto afecta su legibilidad y reductibilidad.
- Que, al aplicarlo en una sola tinta (blanca, negra o corporativa), siga funcionando.
- Que represente fielmente tu marca.
- Que sea lo más atemporal posible.
Todos estos factores harán que tu imagen de marca sea coherente y tenga sentido.
Así que, si quieres un buen diseño para tu logotipo, confía en un profesional del sector. En este caso, conmigo.
Conclusión
Un buen diseño de logotipo no es solo una cuestión de estética o precio, sino una inversión estratégica para el crecimiento y posicionamiento de tu marca. Apostar por un profesional es apostar por un resultado que realmente represente tu esencia, que sea versátil, memorable y capaz de diferenciarte en un mercado cada vez más competitivo. Recuerda: la calidad, el tiempo y el presupuesto deben ir de la mano para crear una identidad fuerte y coherente que te acompañe durante años. Si buscas ese valor para tu marca, confía en quienes entienden el diseño como algo más que una simple imagen: una herramienta poderosa para comunicar quién eres y adónde quieres llegar.


